Según su definición, la palabra inteligencia tiene una multitud de significados muy variopintos dependiendo del contexto donde se utilice. Desde un punto de vista psicológico la vamos a definir como la capacidad de un organismo para adaptarse a su entorno de la forma más ventajosa para su supervivencia. Inmerso en esta definición nos encontramos varios conceptos como pueden ser el aprendizaje, la capacidad de resolver problemas y comprender y elaborar la información que percibimos a través de nuestros sentidos.
Pues bien, la inteligencia y su investigación es algo que ha ocupado gran parte de la vida del ser humano desde sus más prontos inicios. Nos encontramos con que ya los antiguos filósofos griegos, los cuales estudiaban la mente humana, hasta la actualidad en que la inteligencia es estudiada por diferentes ramas de las ciencias de la salud, como es el caso de la psicología.
Durante este tiempo, su estudio ha sufrido un profundo cambio, con la aparición de la psicología experimental allá por finales del siglo XIX, hasta nuestros días, con las nuevas técnicas de neuroimagen,
que nos permiten el estudio sobre el funcionamiento de la cuna de nuestra inteligencia y nuestras emociones, el cerebro.