En esta ocasión traemos hasta Fragmentos Coetáneos la segunda entrada dedicada a las diferentes formas de aprendizaje que poseen todos los animales, entre los que nos encontramos los seres humanos.
Skinner se vio influido en sus investigaciones sobre el condicionamiento operante por el trabajo realizado por Thorndike, con su aprendizaje basado en el ensayo-error y su caja problema.
En el condicionamiento operante el individuo se expone a una situación en la que tras realizar una determinada conducta provoca la aparición de un refuerzo. Este refuerzo puede ser de dos tipos:
- Refuerzo Positivo: si lo que se pretende es que esa conducta se repita es necesario asociar ese estímulo con un reforzador que sea del agrado del individuo, es decir, se recibe algo agradable. Un ejemplo es el regalo que se da como premio en una competición.
- Refuerzo Negativo: lo que se pretende es que la conducta se repita pero en este caso se le retira al individuo un estímulo que sea aversivo, es decir, que con la realización de la conducta el individuo no recibe algo que le disgusta. Un ejemplo es dejar a un niño sin recreo hasta que no termine sus tareas.
Otro componente esencial en este tipo de aprendizaje es el Castigo, que tiene como misión que la conducta no se repita, para lo cual se le administra la individuo un estímulo desagradable cuando realice la conducta que se quiere extinguir.
Un ejemplo de castigo es la descargar eléctrica que recibe un ratón al tocar un botón de un color determinado.
Como podemos observar la diferencia entre el reforzador, ya sea positivo o negativo, y el castigo redunda en que en el primer caso se busca que la conducta se repita con más o menos frecuencia, mientras que en el caso del castigo lo que se busca es la extinción de la conducta.
Esperamos que le haya resultado de utilidad la información expuesta en esta entrada y que las dudas que pueden llevar la diferencia entre castigo y refuerzo positivo y negativo.


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